sábado, 23 de abril de 2016

Ho Chi Minh y los túneles de Cuchi

Ho Chi Minh, la ciudad que cambió de nombre


La ciudad de Ho Chi Minh sigue siendo conocida por muchos como Saigón, y es que éste fue el nombre que tenía esta ciudad hasta 1975, cuando la guerra de Vietnam terminó, y el norte comunista impuso el nombre de su líder. 



Ho Chi Minh fue la antigua capital de Vietnam del Sur, y mucho antes, capital de la colonia francesa de Indochina. De hecho, en muchos de sus edificios se puede apreciar esa influencia francesa, como su preciosa Oficina Central de Correos o su catedral de Notre Dame, ambas situadas en la plaza Cong Xa Paris.

Catedral de Notre Dame

Hoy en día, ésta es la ciudad más poblada de todo Vietnam, y ostenta el record Guiness de la ciudad con más motos del mundo. Todo esto se traduce en una ciudad estresante y caótica, por no decir que te juegas la vida cada vez que cruzas una calle. Uno se lo piensa, y se lo repiensa, pero como lo pienses demasiado jamás cruzarás, porque aquí da igual que el semáforo esté rojo que verde, las motos siempre pasan como si fuera un enjambre de abejas. El efecto improvisación también es una de las grandes destrezas de los motoristas en esta ciudad: que lo veo chungo o me he equivocado, doy media vuelta aunque sea en plan kamikaze y me cambio al carril del sentido contrario; que no hay sitio en el carril ni para una moto más, pues en ese caso también uso la acera. Lo nunca visto, lo verás aquí. Todo está permitido. Yo aún no entiendo cómo no hay más accidentes, tanto de vehículos motorizados como de peatones. Uno se siente como en un vídeojuego, en el que tú eres el obstáculo que han de sortear un millón de motos que vienen hacia ti en modo rally. Al llegar al otro lado, respiras aliviado y piensas, ¡he ganado una vida más! y ahora... a seguir jugando...

Aquí os dejo un vídeo muy cortito para que os hagáis una ligera idea de lo que es, aunque puedo aseguraros que hubo peores momentos en esta ciudad. Atención a los que vienen, a los que van, a los que se cruzan, a los que vienen por la acera, y al señor guardia que se juega el tipo y que no vale pa' na.




¿Cómo cruzar una calle en Vietnam y no morir en el intento?

Os vamos a dejar unos consejos de cómo cruzar una calle en Ho Chi Minh, y que os pueden ser útiles para Vietnam en general.

1) Antes de cruzar mira a tu derecha e izquierda. 
  No se trata de ver si viene alguno, sino de comprobar que no lo tienes encima.
2) Respira hondo y mira al frente, llegó la hora de cruzar!
  Ahora un pasito detrás de otro.
3) Tu mirada puede ir totalmente al frente si eres valiente, o si no te sientes seguro hacerla oscilar       derecha-izquierda, derecha-izquierda sin parar.
4) Cruza lento pero sin pausa, a ritmo constante. 
  Si hay mediana, puedes parar aunque no mola nada.
5) Siempre ten presente que las motos te esquivan a ti, y tú a los coches, nunca al revés.
  Si dudas te la juegas!
6) Importante: No correr!
  Tu efecto improvisación no da tiempo de reacción a las motos.
7) Si no te sientes seguro con ninguna de las anteriores, conviértete en la sombra de un vietnamita      a punto de cruzar. Siempre te parecerá que estás "más protegido". Ánimo!
8) Una vez te encuentres al otro lado de la acera, lo has conseguido...
 Celébralo, acabas de volver a nacer! jajajja

Aquí os dejo un ejemplo de cómo se cruza, estilo vietnamita, y estilo Grace que se juega el pellejo. Mejor no me imitéis!




La ciudad de Ho Chi Minh no se divide en barrios, sino en distritos. La mejor zona para alojarse es el distrito nº1, porque aquí está la calle Pham Ngu Lao donde se encuentra la zona mochilera, la más económica, y la mayor parte de las agencias si queréis contratar algún tour. Además desde aquí tendréis muy cerca los puntos más interesantes para ver, y por las noches el ambiente está asegurado. A nosotros (especialmente a Guillermo) nos gustaba acabar el día brindando con una cerveza. Un lujo que en muchos momentos del viaje no pudimos permitirnos, pero que aquí en Vietnam y especialmente es Ho Chi minh estaban tiradas de precio. Una cerveza podía costarnos 10.000 dongs, unos 0,40 cts.!!! A beber cerveza señores, que me la quitan de las manos!!!


Personalmente no fue una ciudad que nos llamara especialmente la atención, pero bueno una vez que se está, quisimos aprovechar nuestro paso por allí. Una visita, que creemos que merece la pena, fue el Museo de la Guerra de Vietnam. La historia contada y gritada por los vietnamitas, las atrocidades cometidas y las barbaries vividas a manos de los americanos. Una enorme exposición de fotografías que van desde carteles y propaganda de la guerra (la parte más light) hasta las que reflejan el dolor y el sufrimiento del pueblo vietnamita, así como las consecuencias de utilizar el arma química, el agente naranja, sobre la población. Un reportaje fotográfico que puede llegar a herir la sensibilidad de cualquiera. En el exterior del edificio hay una exposición con tanques y artillería militar, que el Vietcong confiscó del ejercito americano; y en uno de los laterales del edificio se pueden ver las celdas, conocidas como las Tiger Cage, donde metían y torturaban a prisioneros y presos políticos.

Durante la visita vimos muchos extranjeros, algunos americanos, y nos preguntábamos como se sentirían ellos al saber de todos esos crímenes que los vietnamitas mostraban y denunciaban. Supongo que todo menos orgullo... aunque la presencia podía resultarles hasta incómoda, ya que el dedo les señalaba aunque fueran inocentes.

El Museo de la Guerra se encuentra situado en el distrito 3, pero muy cerca del distrito 1, donde está el Palacio de la Reunificación. Un edificio histórico, donde tuvo lugar el episodio que puso fin a la guerra y a la unificación, cuando un tanque del norte vietnamita derribó las impenetrables verjas que protegían al Palacio. Una imagen que dio la vuelta al mundo.


Palacio de la Reunificación

Si hacéis un circuito por Vietnam probablemente empezaréis o acabaréis en esta ciudad vuestro viaje, así que además de conocer algunos de estos lugares de la ciudad, os recomendaría también una excursión por los alrededores, hasta los túneles de Cuchi. Algunos lo ven como un lugar un poco artificial, casi "parque temático", personalmente a nosotros nos gustó mucho, y creemos que junto al Museo de la Guerra son parte de la historia de este país que es necesario conocer.



Los Túneles de Cuchi


Los túneles de Cuchi son una extensa red de túneles subterráneos creados por el Vietcong durante la Guerra de Vietnam, donde los vietnamitas comunistas vivían, se escondían, y atacaban al ejército enemigo americano.


¿Cómo ir desde Ho Chi Min hasta los túneles de Cuchi?

Los túneles de Cuchi están aproximadamente a unos 40 kms de Ho Chi Min, por lo que es necesario algún tipo de tranporte. Tenéis varias opciones:

1) Coger un tour 

Ésta es la forma más fácil de moverse y hacer las cosas en este país, pero claro está, no la más económica. Encontraréis un montón de agencias que os ofrecerán esta excursión, incluso en vuestro propio alojamiento. Si os decidís por esta opción os aconsejo que preguntéis en varios sitios y regateéis el precio, ya que la diferencia puede ser importante entre unos y otros. Nosotros estuvimos preguntando y salía por unos 11$, en los que incluía bus, entrada y guía (aunque esto luego os explicaré que es un poco tontería). Hay algunos tours que lo ofrecen más barato, pero cuidado que sólo incluyen el transporte, la entrada la pagas aparte al llegar allí. También te dan la posibilidad de combinarlo con la visita al templo Cao Dai, pero los precios ya se van casi hasta los 20$!!!

2) En moto

Si tenéis mucha destreza con la moto, una opción económica y que os dará mucha libertad es alquilar una. Nosotros esta opción la descartamos totalmente, ya que no sabemos montar en moto y no es el mejor sitio para aprender. Aquí casi que te hace falta el carnet de PRO!

3) En bus local

Ésta es la forma más económica de ir, pero no la más fácil. Encontrar a alguien que te explique cómo ir es harto difícil. Unos no entienden nada de inglés, otros prefieren llevarte ellos y hacer negocio contigo, y los otros te mandan a la agencia a que contrates el tour.

Nosotros escogimos esta opción, así que estás de suerte! No te preocupes porque te vamos a explicar cómo ir en bus local hasta los túneles de Cuchi.

Para llegar hasta allí es necesario coger dos buses, el nº 13 y nº79. El primero, que cogerás en Ho Chi Min hasta la estación de autobuses de Cuchi, es el nº 13, y su parada es la última del trayecto. Pero y ¿dónde se coge el bus nº 13 en Ho Chi Min? Aquí fue el gran problema, porque nadie nos sabía decir, y por internet habíamos conseguido leer que se cogía en la estación central de autobuses, que hay junto al mercado de Ben Thanh. Sin embargo, cuando llegamos allí, después de mucho lío nos mandaron hasta otro sitio que estaba bastante cerca de toda la zona mochilera y por donde estaban todas las agencias de viaje. Os dejo este mapa señalando la estación central de buses y donde aproximadamente lo cogimos finalmente nosotros, otra pequeña estación de autobuses entre Lê Lai and Nguyên Thi Nghia.




No sé si es que no nos entendimos, o es que intentaban colárnosla y a ver si desistíamos, pero pensamos que tenían que parar sí o sí en la estación central. También puede ser que la información que habíamos encontrado en internet estuviera desfasada y hubiera cambiado. El trayecto dura entre 1h-1.30h depende del tráfico y nos costó 7.000 VND. Desde la estación de Cuchi tendrás que coger el segundo bus, el nº79. Te recomendamos que le digas al conductor donde te quieres bajar. De todas formas cuando esté llegando hay como una especie de bifurcación donde verás algún cartel anunciando la entrada de Ben Duoc y los túneles. El trayecto dura unos 30- 45 min y nos costó 6.000 VND. En total pagamos por el transporte hasta allí sólo 0,5 cts.



Visita túneles de Cuchi

Junto a la entrada está la taquilla donde compramos el tícket, pero cuidado que ésta no es la entrada a los túneles! La entrada nos costó 90.000 VND, que en euros son unos 3,60. Comenzamos a andar y nos encontramos con una zona tranquila, ajardinada, y muy cuidada, con un templo y un memorial en recuerdo de toda la gente que se sacrificó por la independencia y libertad de la nación.


Estuvimos un buen rato dando vueltas por allí, sin encontrar donde estaban los túneles, y sin poder preguntar a nadie, ya que a penas había gente. La verdad es que meterse entre las malezas sabiendo que aquel campo había estado minado, no molaba mucho, sobretodo no vaya a ser que fuéramos nosotros los que diéramos con una.


Volvimos de nuevo hasta donde estaba el templo, y por fin vimos un mini bus que acercaba a turistas. Al preguntar nos indicaron que la entrada estaba bastante más adelante, así que avanzamos por otra carretera asfaltada durante casi 10-15 minutos, hasta por fin dar con el puesto donde te pedían el ticket y te dirigían a los túneles.

Esta zona no se puede visitar por libre, así que en el momento que entregas tu entrada se te asignará un guía, que está incluído gratuitamente en el precio de la entrada, y te introducirá en plena selva. Aquí tenéis la razón por la que me parece una tontería de que te vendan en los tours el guía, porque igualmente vais a tener uno con vuestra entrada que te lo va a explicar todo.


La visita comienza en una especie de búnker ambientado en el que proyectan un vídeo en blanco y negro sobre la Guerra de Vietnam. El camino hasta llegar aquí resulta un poco artificial con maniquíes militares, sonidos de disparos, voces de mando de fondo, y alguna que otra exposición. Nos llevan en pequeños grupos por entre la maleza y vemos los cráteres que han dejado en el suelo algunas bombas del B52, y algunas de las trampas que les preparan a los americanos, donde les dejaban muy mal parados, pero sin llegar a matarles. Para ellos, nos explican, que era mejor un soldado herido que muerto, porque el herido necesitaba ayuda de sus compañeros, mientras que el otro ya no, lo que daba de baja a muchos más hombres al frente.

Los soldados del Vietcong fueron unos auténticos cracks en esto de crear escondrijos y de hacer túneles. Una verdadera obra de ingeniería bajo tierra, en la que tenían de todo. Actualmente se pueden visitar 3 de estos túneles, y aunque resulten bastante incómodos pasar por ellos, la realidad es que eran aún peores, porque hoy en día se han ensanchado para que el turista pueda pasar mejor. La constitución del vietnamita era la de una persona fina, de 1.50m., pero a pesar de ello parece mentira que pudieran desenvolverse con tanta rapidez y agilidad por entre los túneles. Algunos de los que visitamos nos llevaban hasta zonas recreadas como la enfermería o la zona de reuniones donde trataban cuáles iban a ser sus posiciones estratégicas. También existían los túneles trampa, sin salida, donde el americano quedaba atrapado, aunque sinceramente con su tamaño no me explico cómo eran capaces de entrar...

Foto turistada convirtiéndote en todo un vietnamita camuflado!

Uno de los últimos túneles que pasamos, el más largo, con 25 metros de longitud, acabó resultando angustioso y demasiado claustrofóbico. Para empezar no todo el mundo puede pasar por él, así que muchos de estos inmensos turistas americanos o alemanes se tenían que quedar fuera. En nuestro grupo había un chico un "poco" grueso y aunque el guía le preguntó si iba a querer pasar, no fue buena idea al final. El chico iba al frente justo detrás del guía. El túnel era tan estrecho, que por momentos no valía ir de cuclillas, había que arrastrar el culo o gatear. Lo peor es que la única luz con la que contábamos era con la linterna del guía, con lo que al ser varios, en cuanto avanzaba un poco, los demás íbamos totalmente a ciegas. Hubo un momento de tensión cuando al chico gordito quedó algo "atascado", no podíamos retroceder hacia atrás, y es en ese momento en el que solo deseas salir. No ves nada, y empiezas a sentir angustia como nunca la habías sentido antes. Intenté acordarme de esos momentos de pánico que nos entraban durante nuestro curso de buceo en Koh Tao en los que nos quitaban la mascarilla y nosotros teníamos que mantener la calma, y resolver el problema. Respirar, podía respirar, sólo tenía que respirar y guardar la calma hasta que pudiéramos volver a avanzar. Finalmente tuvimos que salir antes por otra de las salidas de emergencia, y yo di gracias porque no soportaba más la situación. Me temblaban las piernas de la tensión y la posición. Qué ansiedad! Cómo podía aquella gente vivir ahí! Al final una se plantea si el infierno estaba afuera o allí abajo...



Al acabar la ruta para reponer algo de fuerzas, nos ofrecieron al grupo un plato con frutos secos y yuca, que eran lo que comían los soldados durante la guerra. Después el que quiere, pago a parte, puede irse al campo de tiro donde te enseñan a disparar con las armas que se usaron durante la guerra. Para nosotros la excursión la dábamos por finalizada, ya habíamos tenido suficiente experiencia con los túneles...

Recomendaciones : Llevar repelente de insectos, linterna frontal, y si lleváis mochila que sea muy pequeña porque os estorbará al meteros por los túneles, especialmente en el último.



Artículos relacionados con este viaje:
 1º Hasta la Conchinchina - Fronteras y timos
 2º Hasta la Conchinchina II - Can Tho y los mercados flotantes
 3º Ho Chi Minh y los túneles de Cuchi

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